Para Andrés Manuel López Obrador, los conflictos postelectorales han resultado ser un gran negocio. López Obrador ha utilizado una estrategia de dos caras. Primero participa en procesos electorales, simulando que acepta las reglas; pero una vez que sabe que los resultados no le favorecerán, endurece su discurso, habla de fraudes y encabeza conflictos postelectorales. Con esos conflictos obtiene grandes cantidades de dinero, recursos con los que vive y se promociona para la próxima elección.

El 4 de junio de 2012, López Obrador admitió que, por lo menos, ha utilizado más de mil millones de pesos para financiar su promoción desde 2006, cuando se negó a aceptar los resultados de la elección presidencial. Como fue reportado por diversos medios, López Obrador dijo: “¿Saben qué quiere el PRI? que yo aclare de dónde saqué más de mil millones de pesos para mi recorrido por todo el país. Muy sencillo, me apoyó la gente”.

A partir de sus ingresos desde 2006, López Obrador prepara un nuevo conflicto postelectoral. Como ha sido reportado por distintos medios, López Obrador ha endurecido su discurso y se niega a aceptar las reglas democráticas del proceso electoral. En una declaración que fue difundida el jueves 31 de mayo en un conocido programa de televisión, López Obrador afirmó: “El IFE no es ninguna garantía. El asunto es que los Consejeros del IFE, el aparato, los que mueven al IFE no son ciudadanos honestos”. Este martes 19 de junio, frente a estudiantes, volvió a poner en duda a las autoridades electorales. López Obrador dijo que los consejeros del IFE “no actúan a partir de la libertad que deben de tener para garantizar elecciones limpias y libres”. Estas declaraciones muestran que López Obrador, una vez más, prepara el terreno para un conflicto postelectoral.

Lic. López Obrador, por semanas el PRI le ha preguntado si aceptará la voluntad de los mexicanos el próximo 1º de julio. Hoy nos queda claro que su comportamiento contra la democracia y la falta de respeto a las instituciones que organizan la elección y a los ciudadanos que cuentan los votos, no es sólo una actitud autoritaria, sino un gran negocio para usted.

Por ello, le exigimos que responda:

1. ¿Cuánto dinero le genera lastimar a las instituciones electorales del país? ¿Por qué razón se ha negado a aceptar públicamente que respetará los resultados que anuncie el IFE la noche del 1º de julio?

2. Después de participar pacíficamente en la elección, millones de mexicanos regresarán a sus trabajos al día siguiente ¿qué hará usted después del 1º de julio? ¿Va a continuar con el negocio del conflicto postelectoral?

3. ¿Va usted a reproducir el plantón de Reforma en las principales ciudades de la República, para tener franquicias de este lamentable negocio en todo el país?