• Una vez más descalifica a las instituciones electorales y desconoce los millones de votos que los mexicanos emitieron en democracia, señaló el presidente del CEN del PRI.
  • Al descalificar la elección, López Obrador pasa por alto la reforma del 2007-2008 aprobada por su propio partido que dio equidad al sistema electoral mexicano
  • El PRI acudirá al Tribunal Electoral Federal no sólo a defender el triunfo sino también el voto de los más de 50 millones de mexicanos que sufragaron el 1º  de julio.

Una vez más, Andrés Manuel López Obrador  descalifica ante los medios de comunicación, a las instituciones electorales y desconoce los millones de votos que los mexicanos emitieron en democracia, señaló el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Pedro Joaquín Coldwell, al leer, en conferencia de prensa,   una declaración del CEN del PRI.

Desconoce también su palabra firmada en un pacto de civilidad suscrito dos días antes de la jornada comicial, y lo hizo cuando ya  había transcurrido buena parte del proceso electoral que luego del 1º de julio, cuando conoció su derrota, le pareció irregular.

Al descalificar la elección, pasa por alto la reforma electoral de 2007-2008 impulsada por los legisladores de su propio partido y otras fuerzas políticas, que le dio mayor equidad al sistema electoral mexicano, sometiendo a los medios electrónicos a una estricta regulación en materia de propaganda político electoral.

Pasa por alto el monitoreo que el IFE siguió con el concurso y colaboración de la UNAM, respecto a la cobertura informativa de los candidatos en radio y televisión, para que sean proyectados de manera equitativa.

Pasa por alto que los consejeros del IFE fueron electos de manera unánime, por todas las bancadas representadas en la Cámara de Diputados.

Pasa por alto que ésta fue la elección más equitativa de la historia, y también la más vigilada. Millones de ciudadanos y cientos de observadores internacionales, la custodiaron, y la OEA declaró que México tenía la institución electoral más robusta de toda América Latina.

Pasa por alto que en la campaña, él mismo se ufanó de que había logrado, como así fue, que tenia representantes  en casi la totalidad de las casillas.

Pasa por alto que por primera vez en la historia del país, se recontó voto por voto el 54.7 por ciento de las casillas, sin que se modificara la tendencia electoral.

Ha descalificado incluso este recuento realizado ante la presencia de cientos de funcionarios electorales, y representantes de los partidos políticos que conforman las Consejos Distritales del IFE.

Lanza acusaciones sin fundamento, ofendiendo la dignidad de millones de mexicanos que ejercieron sus derechos políticos con dignidad y en libertad, a quienes descalifica con la supuesta venta de su voto.

Lo que no reconoce el candidato perdedor, es que fue un candidato menos competitivo que hace 6 años:

Entonces gano en 16 estados del país, ahora solo pudo triunfar en 8.

En 2006 ganó en 3 circunscripciones, ahora sólo en 1.

En 2006, fue el puntero durante gran parte de la campaña y acabó perdiendo por una diferencia de 233 mil votos.

En 2012, jamás consiguió ser puntero y terminó debajo del ganador por 3 millones 329 mil 785 votos.

En 2006, quedo en tercer lugar en 10 entidades de la República. En esta elección se fue al tercer lugar en 17 entidades federativas.

En 2006, la votación que obtuvo representaba el 20.5 por ciento del padrón electoral, en esta elección se redujo al  18.8 por ciento.

No pudo convencer a la mayoría de las regiones del país con sus propuestas.

Aun con su triunfo en la ciudad de México, medio millón de capitalinos votaron de manera diferenciada respecto a los votos que obtuvo el ganador de la jefatura de gobierno, miembro de su propio partido.

Tampoco pudo superar las percepciones negativas sobre su persona, que él mismo incubó, desconociendo los resultados electorales en2006.

Recuérdese que entonces, mantuvo sitiado el Paseo de la Reforma de la capital de la República, durante varias semanas.

Al descalificar esta elección, el candidato derrotado falta a un principio fundamental de la democracia, que es el de reconocer los resultados electorales aun en la adversidad, y evade su responsabilidad ante los partidos que lo postularon, por no haber podido ser mejor opción.

El PRI acudirá al Tribunal Electoral, no sólo a defender la legalidad de este proceso electoral y nuestro triunfo legítimo; defendemos el valor del voto de los más de 50 millones de mexicanos que ejercieron el sufragio y a quien hoy él quiere anulárselos.

Acreditaremos la falsedad de sus argumentos y esgrimiremos la verdad legal. Colaboraremos con el IFE y la FEPADE para desahogar todas las denuncias que se han presentado, y demostrar la legalidad de nuestro triunfo.

Se trata no solamente de reconocer nuestra victoria, sino también, de defender los votos de millones de mexicanos que, animados de espíritu democrático, concurrieron a las urnas a manifestar su voluntad política.

Las preferencias políticas de millones de votantes, no pueden ser invalidadas, por una actitud que se resiste a reconocer la verdad jurídica, y la realidad política de México.

Los mexicanos ejercimos el sufragio de manera universal, libre, secreta y directa. El único problema de esta elección, fue haber tenido a quien probada y reiteradamente ha sido un mal perdedor.